miércoles, 2 de marzo de 2011

¿Qué hacer, qué hacer?

En realidad nunca había pensado en salir con ellos realmente, no me apetecía y había dicho que sí demasiado rápido. Había pensado en inventarme algún tipo de enfermedad, pero teniendo en cuenta que Lara me había visto hace apenas unas horas, y que entonces no tenía pinta de enfermo en absoluto, no tenía más remedio que presentarme. En realidad ya estaba en la calle, andando lentamente, con los cascos puestos, escuchando a Bon Jovi y mirando al suelo. A los pocos minutos llegué al centro, y me dirigí directamente hasta la cafetería, ellos ya estaban allí. Eric y Lilly hablaban animadamente, Lara, bueno, la verdad es que Lara no hacía nada aparte de mirar al vacío, Peter tenía solo un casco puesto, y de vez en cuando comentaba algo entre tema y tema de conversación. Me acerqué hasta la mesa donde estaban sentados y todos se callaron y me miraron, excepto Lilly, que tenía su mirada fija en Lara, estaba completamente seguro de que ella sabía que Lara había roto conmigo. Lilly y ella habían sido mejores amigas desde la guardería, jamás habían tenido ninguna pelea por nada, eran inseparables. Primero fui hacia Peter, que entre ellos era con el que mejor me llevaba, y le di un apretón de manos.

-Hey, chicos. ¿Qué tal todo?- Lo dije con la mejor cara que podía poner, y con una sonrisa que, personalmente, me parecía exageradamente falsa, pero nadie pareció advertirlo.

-Bien, bien... ¿Tú como...estás?- Así que Peter ya lo sabía... también.

-¿Yo? Perfectamente, como siempre. ¿Y qué vamos a hacer?

-Podemos dar una vuelta por ahí, ver tiendas...

-No vamos a ir de tiendas, Lilly, sabéis que es lo que más odio en el mundo.-Eric parecía
indignado, era divertido verle.

-Pues podemos ir a tomar un helado o así?

-¿Eso era una pregunta Eric?

-Ehm...posiblemente sí.

-¡Pues no vamos a hacer nada de eso!- Lara había estado callada durante todo este tiempo, pero ahora prácticamente gritaba. Una gran sonrisa apareció en su cara.- ¡Vamos al cine a ver la nueva peli de miedo!

-¿Cuál? ¿Saw? ¡¡Ni de broma!! ¡Sabes que le tengo pánico!

-Vamos, Lilly, estarás con nosotros. Además, esta noche dormimos juntas, ¡no podrás tener miedo!

-¡Pero si eres tú precisamente la que más miedo me da!- Todos estallamos en risas, incluida Lilly.- ¿Lo estás diciendo en serio?

-¡Por supuesto que sí!

-Vamos, será divertido. Yo quiero ir a verla.- Las películas sanguinarias nunca habían sido mis preferidas, pero tenía hacía tiempo que tenía curiosidad sobre esta en especial.

-Sí, vamos, no puede ser para tanto.

Nos pusimos en camino hacia el cine con alguna réplica de Lilly de vez en cuando. La pobre estaba asustada de verdad. Todos sabíamos que odiaba con todas sus ganas las películas de miedo, y no es que precisamente fuese cobarde. Lilly era una de las chicas más valiente que conocía, pero por alguna razón que desconocía no podía soportar ninguna clase de película o serie de terror. Entramos en la sala, yo me coloqué en una punta, seguido de Lilly, Peter, Lara y Eric.
A mí lado no había sentado nadie. Se apagaron las luces y comenzaron a poner los anuncios. La película empezó y pude notar como Lilly se encogía en su asiento, solté una risita, a lo que esta me respondió con un suave manotazo en el brazo. Luego me susurró:

-¡No te rías de mí!

Miré de nuevo al frente, aún con la sonrisa en los labios. De repente algo helado se puso sobre mi mano.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Lara

Y se fue. De repente me giré y ya no estaba, se había esfumado. Suspiré y de repente vino una pregunta a mi cabeza,
-¿estoy soñando? Si lo piensas bien, Luke, no tendría ningún sentido hablar con un fantasma...¡No existen! Sí, seguro, solo ha sido un sueño.
Me levanté de un salto al escuchar el timbre de la puerta, ¿quién puede ser tan temprano? Aún nadie se había despertado, porque estaba completamente seguro de que mi madre se habría vuelto a meter en la cama. Bajé las escaleras desganado, no estaba para que me viese nadie ni siquiera llevaba camiseta, a medianoche había tenido calor y era la prenda de la que más cómodamente podía deshacerme, aunque claro... A Claire no le había importado...
-¡Deja de pensar en ella! ¡No existe!
Abrí la puerta curioso deseando saber quien había tenido la “buena” idea de visitarnos a las ocho y media de la mañana, esa chica de pelo negro como el carbón, que tan acostumbrado estaba a ver desde el último año, estaba frente a mí, mirándome fijamente, no parecía demasiado contenta.
-¿Qué haces en mi casa a estas horas?
-¿No vas a dejarme pasar?
-Sí, claro.- Giré sobre mis talones y me dirigí hacia el sofá, aunque estaba casi seguro de lo que iba a decirme estaba bastante tranquilo, hacía tiempo que esperaba este momento. Me senté en el sofá y le hice un gesto para que se sentase conmigo pero se sentó en la butaca que había junto al sofá, era mejor no insistir demasiado.- Ahora que ya has entrado... ¿Puedo preguntar qué haces en mi casa a estas horas?
-¿No tienes ni una camiseta?
-¿Vas a dejar las evasivas? En algún momento tendrás que decírmelo.
-Yo... No creas que me gusta lo que te voy a decir, también es difícil para mí, pero no puedo seguir así. Cada vez que intento acercarme, besarte...te vas. Es totalmente diferente a cuando empezamos, antes siempre eras tan cariñoso, y atento, y ahora casi no me haces caso, cuando te llamo para que nos veamos me dices siempre que no, no puedo estar con alguien así.
-Lo sé, pero es que últimamente no me siento como antes, ya no te veo con los mismos ojos. Es totalmente diferente, eso es verdad. Comprendo lo que dices, y me imagino lo molesta que estarás conmigo, pero no puedo cambiar nada.
-¿Puedo hacerte una pregunta?
-¿Alguna vez te ha importado si podías o no?- No pude evitar una sonrisa, ella también parecía divertida.
-No, creo que no. ¿Tienes a alguien, la tenías hace mucho?
-No, no es por nadie.
-Mira que como te vea con otra uno de estos días te los voy a echar en cara.-Lo dijo medio en broma medio en verdad, los dos reímos.
-Deberías irte, mi madre estará a punto de despertarse.
-Claro, no creo que le hiciese mucha gracia.- Se levantó grácilmente y se puso el abrigo con el que había entrado.- Esta tarde Lilly, Eric, Peter y yo vamos a ir a dar una vuelta por el centro comercial, ¿quieres venir?
-Por supuesto que sí, siempre voy ¿no?
-No esperaba menos de ti. Ahora me voy de verdad.
Se acercó y me dio un beso en la mejilla, estaba contento de que las cosas hubiesen terminado bien. Cuando se fue me encaminé hacía las escaleras, pero alguien me agarró por detrás. Me giré imaginándome de quién se trataba.
-Le has mentido.
-Claro que no.
-Sí, le has dicho que no pensabas en ninguna otra chica, pero llevas exactamente 13 noches soñando con una.
-Te metes en mis sueños ¿cómo pretendes que no sueñe contigo?
-Yo solo los veo, no puedo cambiar nada de ellos
-Sí, lo que tú digas.- Mi tono sarcástico pareció enfadarle- ¿Pero qué quieres que diga? ¡Ni siquiera existes!
-Di lo que quieras, adiós.
-¿Adónde vas?
Pero ya era demasiado tarde, había desparecido.

viernes, 24 de diciembre de 2010

¡Feliz Navidad!

Vale, sé que ahora estarán pensando: Si puede hacer entradas y tiene Internet por qué no escribe?, y yo les contesto: Pues es muy simple, porque este PC no es el que yo suelo utilizar, es uno que tenía medio olvidado, así que aquí no tengo ninguno de mis Words, y por lo tanto, ninguna de mis historias, En serio, prometo darme prisa en encontrar un cable nuevo para poder cargar la batería del otro ordenador. Pero ahora dejemonos de lamentaciones, FELIZ NAVIDAD!!!! Hoy es nochebuena, y, como yo, estoy segura de que todas tenéis cenas familiares o con los amigos, en mi caso es familiar, y solo queda una hora escasa para sentarme alrededor de la mesa con mi familia. Espero que para vosotras sea un día especial y mágico, en donde los problemas se olviden y solo haya lugar para la felicidad. También espero que el 2011 sea un maravilloso año, un año para hacer realidad nuestros sueños, para conocer lugares y personas nuevas, para encontrar el amor, para disfrutar de los pequeños y grandes momentos, aunque más de los pequeños, porque son a los que menos caso le hacemos, y sin embargo son los que son dan la alegría de cada día y las fuerzas para continuar con la vida, y afrontar los momentos, a veces difíciles. No sé cual será vuestro propósito para este nuevo año, yo os digo los míos, que espero cumplir. El primero consiste en seguir con este blog y hacer de él una buena historia, el segundo es aprender a escribir mejor y el tercero es dejar de morderme las uñas, que ya va siendo tiempo de dejarlo de una vez. Creo que no tengo nada más que decir, os dejo con uno de mis villancicos favoritos, a pesar de no ser clásico, es muy bonito. Espero que disfrutéis todos los minutos de la navidad, porque para mí es el momento más bonito del año. Gracias por estar ahí, espero que duré. Un besazo para todas, feliz navidad.





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sábado, 18 de diciembre de 2010

Todo me pasa a mí

Vale chicas, matenme, o aún mejor, maten a mi PC. La batería se estropeó y no puedo encenderlo hasta que me compre una nueva, cosa que no ocurrirá hasta dentro de unas semanas, quizás después de Navidad. Ahora mismo estoy escribiendo desde el PC de una amiga, así que no tengo el documento word donde esta todo lo relacionado con la historia, un royo, lo sé. Espero que funcione pronto, porque me aburro muchísimo sin él. Solo quería deciros esto para que supieseis que si no publico es porque tengo motivos. Pronto se me ocurrirá algo para compensaros, quizás capítulo extralargo. Un beso a todas, y gracias por seguirme!!

Julia

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Historias...

-<< Fue hace unos tres años, unos meses antes de que tú te mudaras aquí. Mi hermana y yo estábamos preparándonos para el baile del instituto, ella estaba algo molesta conmigo porque el chico que nos gustaba a las dos me había preferido a mí, yo estaba contenta y triste a la vez, no quería ver triste a mi hermana, quería que disfrutase de la fiesta tanto como yo esperaba hacerlo. Sonó el timbre, estaba entusiasmada, quería verlo, y cuanto antes, mejor. Bajé corriendo las escaleras y abrí la puerta de un tirón, pero él no estaba ahí. No recuerdo bien si lloré o no, quizás una parte de mí lo sabía otra seguía con la esperanza. Pero de una forma u otra, él se había ido con mi hermana, aunque eso lo supe más tarde, una vez me atropelló ese coche. Doy gracias a que no recuerdo nada que tuviese que ver con el dolor que debí sentir, solo sé que de repente, todo fue negro. Había salido a mitad de la calle para ver alejarse el coche, pero uno vino detrás mí, sin verme. >>


Quise hablar, parecía triste y quería consolarla, pero no sabía que decir, era como si me hubiesen quitado las cuerdas vocales, me daba la impresión que dijese lo que dijese estropearía el momento.


-¿Sabes qué?


-¿Qué?- Pregunté algo indeciso.


-No importa. No quiero pensar en eso.


-¡¿Cómo que no importa!?


-Sh... ¡Te pasas el día gritando!


Pude escuchar perfectamente la puerta del dormitorio de mis padres abrirse. Me quedé paralizado por un momento, luego comencé a hacerle señas Claire para que se escondiese, pero ella parecía bastante tranquila. Al ver que ella no se inmutaba decidí preocuparme por mí. Me tiré en la cama y me tapé con la sábana hasta la cabeza. La puerta de mi dormitorio se abrió y alguien entró, hice como si fuese sonámbulo y empecé a dar pequeños gritos, como si tuviese una pesadilla. Abrí un poco los ojos, lo suficiente para mirar a través de las pestañas, justo en el momento que ella salió del dormitorio. Cuando me quité la sábana de la cara me fijé en que Claire estaba sentada delante de la puerta como si nada hubiese pasado, es más, me miraba divertida.


-¿Qué has hecho para que no te viese?


Chasqueó los dedos y luego soltó una ligera risita. No entendí nada, y por lo visto mi cara se lo hizo saber.


-Solo se me puede ver cuando yo quiero.


-Wow, tiene que ser divertido. ¿Pero cómo hiciste para ser fantasma? ¡Yo quiero!


-¿¡Estás loco?! No sabe lo que daría por estar en tu lugar...- Sonrió melancólicamente. No soportaba verla triste.


-¿Volvemos a cambiar de tema?


-Sí, mejor. No te preocupes, suele pasarme. No te preocupes.

-¿Cómo quieres que no me preocupe?

-No me conoces de nada, puede que yo a ti sí, pero tú a mí no. Las personas normales no se preocupan por la gente que no conocen.

-Puede que tengas razón. Pero me siento como si te conociese de toda la vida... Dejalo, quizás sea verdad y este diciendo alguna estupidez.- Me giré y me senté en la cama dándole la espalda.

-No... Yo no quería que te enfadases...

martes, 9 de noviembre de 2010

Shh...Silencio

Ella se estaba acercando lentamente a mí mientras miraba al suelo, susurraba algo que no llegaba a escuchar, a unos metros calló y me miró. Cogió mi rostro entre sus manos, sus labios se acercaban...

El despertador no tenía nada mejor que hacer que molestarme, estiré el brazo buscando el botón para apagarlo mientras lo maldecía silenciosamente. En cuanto se calló me di la vuelta intentando volver a dormirme, para volver a verla. Cuando descubrí que era imposible seguir soñando decidí levantarme y no seguir desperdiciando el día. Toda la casa seguía durmiendo tranquilamente, pues apenas había amanecido, tenía toda la planta baja para mí solo. Empecé por unas tostadas y un vaso de zumo, me tumbé en el sofá y puse la televisión bajita para no molestar a nadie. Debería estudiar, pero...no me apetecía, después de otro de sus sueños no podía estudiar. Esa chica que se me aparecía me hacía dudar de mí mismo, cada vez que Lara intentaba besarme me escabullía tan bien como podía, ella estaba muy enfadada pero, en verdad, la comprendía. Creía que tenía a otra persona, porque eso no podía ocultármelo, pero eso solo era verdad a medias.

No quería seguir sentado sin hacer nada, me aburría. Subí las escaleras para volver de nuevo a mi dormitorio, ya estaba cerca cuando escuché una ligera risa. Me paré en seco.

-Estás loco- Me dije a mí mismo- Es imposible que hayas escuchado algo, todos duermen.

Pero hay estaba otra vez esa risa, ese susurro que por una parte me invitaba a descubrir quién estaba en mi habitación, pero por otra me asustaba y solo el hecho de pensar en encontrarme con algún desconocido me aterrorizaba. Al final la curiosidad me ganó, me acerqué intentando hacer el mínimo ruido posible y abrí la puerta lentamente. Dentro no había nada, ni nadie. Me decidí a entrar con un poco de miedo, pero no había nada fuera de su sitio, todo seguía como yo lo había dejado al levantarme, la ropa y lo libros tirados por todos lados, la cama desecha... ¿la ventana abierta? No, era imposible, esa noche había llovido a cántaros y yo nunca abría dejado la ventana abierta. Otra vez esa risa, y esta vez no me la había inventado, era demasiado real como para creer que estaba en mi cabeza. Avancé lentamente hacia la terraza y me asomé al balcón. Había una chica, y me miraba atentamente. Me quedé paralizado.

-No te asustes...No te haré daño.- Esperó a mi reacción y, cuando comprobó que no saldría gritando, se acercó hacia mí dando pequeños saltitos.- ¡Soy Claire!- En su cara había una gran sonrisa a la que no pude evitar corresponder a pesar de estar tremendamente asustado.

-Yo...Soy Luke.

-¡Lo sé! Hace mucho tiempo que te conozco.

-¿Cómo?

-Hace mucho tiempo que entro en tus sueños.

Y esa frase fue la que me hizo fijarme más detenidamente en ella. En sus rizos castaño oscuro que bailaban al compás de su movimiento de cabeza, en sus ojos que me miraban fijamente, en sus labios, de los cuales deseaba conocer el sabor, en esas manos y en esos brazos, que juraría haber notado acariciando mi cuello y mi pelo una y otra vez, en su cintura que recordaba haber agarrado para acercarla más a mí...

-¿Te conozco de algo?

-No lo sé, ¿sueles recordar tus sueños?

-¿Qué haces en mi habitación?

-Llevo mucho tiempo aquí, pero es la primera vez que me muestro físicamente ante ti.- No pude contestarle. ¿Mostrarse ante mí? ¿De qué estaría hablando?- Ah, claro. Debería haber empezado por ahí. ¡Soy un fantasma!

Me quedé con la boca abierta, ¿estaría loca?

-¡¿Có-como que eres un fantasma?!

-Shh...Vas a despertarlo. Pues eso, que soy un fantasma, llevo mucho tiempo viviendo aquí, puedo contarte mi historia. Pero con dos condiciones -Asentí- La primera: Que entremos, estoy muerta de frío...

Ella sola se rió el chiste. Me cogió de la mano como si hiciese años que fuésemos amigos y me llevó hasta la cama, dónde se sentó, yo preferí coger la silla de mi escritorio y la puse de manera que el respaldo quedase por delante para así poder apoyarme en él.

-¿Y la segunda?

-¿Qué? ¿Qué segunda?

- Había dos condiciones ¿recuerdas?

-¡Ah, sí! Esa segunda. Es que soy muy despistada. La segunda es que no me interrumpas, que estés en silencio para abreviar. Me pone de los nervios que me interrumpan...